El Glorioso, pasión desde la distancia

Era el lejano 2008 cuando el Deportivo Alavés llegaba a una cita crítica en el campo de por aquel entonces repudiado y descendido Celta de Vigo, otrora equipo de grandes talentos y referentes e incluso presencias en la máxima categoría del fútbol europeo, con la creencia de que su salvación se jugaba a todo o nada, ganar te hacía dar un paso casi definitivo para lograr la salvación, perder te enterraba y te dejaba casi sin opciones. El resultado todos lo sabemos, 2-1 en contra, con la aparición estelar del mago de Moaña, Iago Aspas. Pero lo que yo no sabía es que con aquel descenso no sólo se perdía la categoría, comenzaba la entrada en el infierno, los años negros del ostracismo.

Puede parecer que para una persona que vive de manera habitual en Vitoria esto no tuviera más trascendencia que el hecho de acortar los desplazamientos, diferentes rivales y precios más bajos, pero para una persona que vivía a 200km esto suponía el comienzo de un periodo de desconexión, casi obligada, pues a pesar de que la distancia era muy reducida, Piqueras suponía todo un muro que hacía que lo que pasara allí muy difícilmente pudiera llegar hasta mi tierra, Soria. Y es como fruto de aquellos tiempos mi seguimiento del equipo fue prácticamente nulo, nada más que ver resultados de ciento al viento, y poco más…
Pero el avance de las tecnologías, el hecho de estar mucho más metido en redes, ese gran invento del siglo XXI, provocó que poco a poco fuera siendo capaz de regresar al entorno albiazul, saber qué ver, poder leer noticias de la actualidad, ver partidos a través de ETB… Algo, como digo, habitual para una persona de Vitoria, pero toda una proeza para alguien de Soria que no guardaba más relación con Gasteiz que el recuerdo de aquella final de Dortmund.
Así que con el paso de los años la posición fue siendo mucho más cercana, cada día más, a medida que el proyecto del regreso se iba gestando. Primero fue la Segunda B, con partidos míticos como Amorebieta, Lemona, la primera presencia en la grada para ver el Alavés, en Tudela en este caso… y cómo no, el partido de la vuelta de Jaén, el primer momento de muchos que me hicieron entender por qué era del Alavés…

El ascenso a Segunda estaba consumado, y ello trajo importantes cambios, ya que pronto se pudo ver los partidos de manera continuada, el acceso a ver todos los partidos de la temporada, y sobre todo, el hecho de estar ya dentro del planeta albiazul, pero sobre todo, con la certeza de que esto no iba a parar, y que el proyecto seguía con su paso decidido hacia la Primera División. Más y más partidos, conexión accesible, redes sociales, portales locales… e incluso mi primera vez en Mendi, todo un sueño hecho realidad, algo que estaba tan lejos, pero que en realidad estaba ahí, al otro lado del Piqueras…
El proyecto seguía y seguía, y casi sin comerlo ni beberlo, un año antes de lo esperado, el Glorioso conseguía volver a la Primera División, en un año memorable, con un final increíble, y en el que dejaba cada vez más patente su capacidad, su salud y su fuerza, de equipo de Primera que nunca debió salir de allí.

 

Y con un ascenso a Primera División ya hecho, llegaba uno de los momentos más dulces, increíbles, surrealistas… soñados, ver jugar al Deportivo Alavés en el Calderón, verlo de nuevo en Primera División, un partido que años antes no se podía jugar ni en el FIFA. Pero no sólo eso, tres semanas después era capaz de ganar en el Camp Nou, al equipo de Messi, Neymar, Suarez… y tantos otros ya más que resabidos.
Puedo reconocer que, al día siguiente de que se produjera la victoria, me acerqué a comprar la prensa local, y me sorprendió cuando se podían leer titulares como “Trompazo” “Gran derrota” “Patinazo”… Pero lo que más me llenó, como creo que a todos ustedes, fue ver que el Deportivo Alavés era el protagonista, el club que había generado esos titulares, sí, aquel equipo que jugaba en campos de Segunda B, que estuvo cerca de desaparecer, y que fue capaz de regresar a Primera División, para jugar con los grandes, y volver a ocupar su sitio, sí, el Deportivo Alavés, mi Deportivo Alavés.
Estamos en Primera, somos de Primera, pero esto no ha hecho nada más que comenzar, soñemos en Albiazul, que el camino será muy bonito, pero el destino más.

 

@chemiF1